Bienvenidos al Pazo de Vilaboa

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Historia del pazo

Sobre las ruinas del antiguo pazo de los Castro, señores del Pazo de Mende, el prócer coruñés Don Álvaro de Torres Taboada*, reconstruye, en el siglo XIX, el actual Pazo de Vilaboa  con aires de castillo medieval.

La fachada principal aparece como un caserón flanqueado por dos torres cuadrangulares, una de las cuales, más alta y a modo de torre de homenaje, lleva adosado un torreón circular, y la otra una capilla. Todo el conjunto está coronado por merlones y circundado por un foso. Sus sólidos muros y las formas robustas le dan un aire ciertamente militar, de casa fuerte medieval.

La capilla adosada a la fachada principal es sencilla, de nave única, está almenada y coronada por una espadaña en forma de garita.

De hacer caso al emblema alusivo que hay en el dintel de la fachada, su advocación era mariana. Está presidida por un retablo de estilo neoclásico procedente de la iglesia de Santo Domingo, de La Coruña.

Cabe destacar la colección de exvotos que adornan las paredes de la capilla. Los exvotos son expresión habitual de la religiosidad popular. Se trata de ofrecimientos de diverso tipo (figuras de cera, cuadros, animales vivos, maquetas de barcos…) dados en agradecimiento por la curación de una dolencia, la solución de un problema o el rescate de una situación difícil. Los exvotos de este pazo son todos en pinturas, datando del siglo XVIII.

La fachada posterior se abre al jardín y tiene un tono bastante diferente, inspirado en la arquitectura de los pazos, en la que tanto la torre como la casa tienen mayor número de vanos y enlazan con el jardín a través del patín y la escalinata. La transición entre el pazo y el jardín se hace a través de un patio empedrado con pilastras encadenadas. Toda la finca está rodeada de altas y sólidas murallas con dos portales de acceso coronados con pináculos rematados en bola, lo que contribuye a darle al conjunto un aire medieval.

Como en todos los pazos gallegos el jardín tiene un protagonismo especial. Contiene un conjunto de árboles de considerable tamaño y antigüedad, así como cuatro fuentes de distintas formas y un mirador hacia el valle de Vilaboa. En el jardín conviven especies autóctonas, como los castaños, los carballos (robles) y los negrillos (olmos), junto a las típicas especies ornamentales como los camelios y los magnolios. Encontramos individuos que pueden considerarse como monumentales, por edad y por historia; por ejemplo alguno de los eucaliptos son de los primeros en llegar a Galicia en el siglo XIX, procedentes de Australia.

* Don Álvaro de Torres Taboada: Perteneciente a una buena familia coruñesa de holgada posición económica e inclinaciones artísticas volcadas principalmente hacia la arquitectura, lo que le llevó a ser artífice de las Torres de Meirás puesto que fue constante consejero de la Condesa viuda de Pardo Bazán y de su hija Emilia.

A su muerte le cede el Pazo de Vilaboa a su sobrino nieto Don Fernando de Torres Ozores, noveno Conde de Torre Penela, que a su vez se lo vende a Don Emilio Rey Romero y Doña María Victoria Fernández Latorre  y Ozores, que habitaron Vilaboa, lo restauraron y adaptaron a los tiempos . Don Emilio Rey Fernández Latorre, su hijo, vivió también en esta casa realizando nuevas obras que contribuyeron a darle su configuración actual. Es propiedad en la actualidad de Don Emilio Rey Berguer, sobrino del anterior, que ha completado la obra iniciada por Don Álvaro de Torres Taboada.